Inteligencia híbrida, el nuevo reto de las organizaciones

Ibermática Digital, Inteligencia Artificial

La estrategia empresarial se ha de basar en un modelo que aúne la fuerza digital robótica y la capacidad humana, dirigiendo cada una de ellas a las áreas en las que aporten más valor y efectividad

La palabra robot procede del término checo robota, que significa labor forzada, esclavo, servidumbre… Fue acuñada en los años 20 del siglo pasado por el escritor Karel Čapek, quien la utilizó en su obra teatral R.U.R (Rossum’s Universal Robots), en la que se reflejaba el día a día de una compañía perdida en medio del océano y dedicada a la fabricación de criaturas mecánicas para utilizarlas como mano de obra barata que liberara al hombre en sus tareas más rutinarias y penosas. En un momento determinado, los robots se rebelan contra sus creadores y declaran la guerra a la humanidad. Muchas grandes novelas, obras de teatro y cinematográficas, ensayos y artículos han fantaseado desde entonces con la realidad distópica de un mundo poblado y gestionado por robots con capacidades -y aspecto, a veces- prácticamente humanas.

Pilar Ruiz Ayuso, consultora de Inteligencia Artificial en Ibermática/digital.

Ha pasado un siglo desde que nació el término robot y su significado no ha cambiado como tecnología ideada con el propósito de ser de utilidad a las personas y hacerle la vida más fácil. Lo que sí cambia a gran velocidad, y lo hará cada vez más, es su forma y su ámbito de actuación. Un claro ejemplo de los cambios a que nos referimos es la automatización robótica de procesos (RPA), una relativamente nueva forma de robótica consistente en la automatización de los procesos de negocio de una compañía mediante un sistema que “replica” ciertas acciones de un ser humano interactuando con la interfaz de usuario de un sistema informático. Se trata de un “robot” que apunta a modelos puramente informáticos relacionados con el ámbito empresarial en los que se busca ganar competitividad y eficiencia mejorando procesos y reduciendo costes.

Nada parecido al tierno R2-P2 o al justiciero replicante Roy Batty. Hablamos, en definitiva, de un software muy avanzado que, mediante reglas y algoritmos, es capaz de llevar a cabo ciertas actividades humanas permitiendo a las personas dejar de lado la ejecución (que no siempre supervisión de su resultado) de esas actividades y centrarse en otras de mayor valor añadido y que requieran creatividad, interpretación personal, empatía y subjetividad, áreas en las que ningún robot ni tecnología de robotización ha superado aún al ser humano.

Para poder entender mejor a qué nos referimos, centrémonos en algunos de los múltiples procesos y tareas que pueden ser ejecutados por un “robot software” en las operaciones diarias de muchas organizaciones. Por ejemplo, en el área de Marketing y Ventas, la RPA es una herramienta perfecta para encargarse de, entre otras cosas, la recogida y el análisis de información, el envío de campañas masivas o la ejecución de acciones promocionales. Si nos detenemos en el área de Recursos Humanos o en el departamento financiero, tareas rutinarias como la tramitación de altas y bajas de empleados, la gestión de documentación, la conciliación de facturas, el envío de duplicados, la generación de informes, la migración de datos, la captura de imágenes, etc., son perfectamente factibles para un “robot software”.

Y, nos guste reconocerlo o no, en este tipo de tareas nos superan en precisión (eliminan el error humano en, por ejemplo, las tareas de introducción de datos); velocidad (pueden realizar las tareas hasta 5 veces más rápido que una persona); y disponibilidad (24 horas al día, 7 días a la semana, 365 días al año). Y, todo ello, redunda en una sensible mejora de la calidad del servicio ofrecida a usuarios, clientes, ciudadanos…

Según prevé Gartner en un reciente informe, los ingresos de las empresas de TI por programas de automatización robótica de procesos aumentarán por encima del 50% al cierre de este año con respecto a 2018. La implantación del modelo, claramente, va en aumento y tiene factores enormemente positivos de cara al impulso que está suministrando a las empresas en la aceleración y evolución de su modelo de negocio digital.

Amenaza para el mercado laboral
Pero, qué duda cabe, hay otros factores de la robotización de procesos que generan preocupación. Uno de los que más, es su posible impacto en la fuerza laboral. Sí, efectivamente, la adopción incremental de la automatización podría, en 2025, haber desplazado a unos 75 millones de personas de sus actuales puestos de trabajo, según un estudio realizado por McKinsey Global Institute en colaboración de expertos del departamento de Economía de Oxford y el Banco Mundial. Pero el mismo análisis expone también que la tecnología RPA generará 133 millones de nuevos roles profesionales y cerca de 60 millones de nuevos empleos relacionados principalmente con el mundo del software.

La transformación digital está favoreciendo e impulsando grandes avances tecnológicos, el abaratamiento del coste de almacenamiento de datos, el aumento de la capacidad de procesamiento de las máquinas y la automatización/robotización de procesos. Trae consigo ventajas y también difíciles retos de cara a la redistribución de los trabajadores y su formación en los nuevos roles, por lo que hay que sopesar muchos factores para desarrollar la mejor estrategia empresarial. Una estrategia que, en nuestra opinión, ha de basarse en un modelo de inteligencia híbrida, que aúne la fuerza digital robótica y la capacidad humana, dirigiendo cada una de ellas a las áreas en las que aporten más valor y efectividad; y que se desarrolle en función de una hoja de ruta escrupulosamente diseñada y ejecutada.

Para que el proyecto de implantación de un modelo de inteligencia híbrida funcione, es necesario, una vez más, implicar a todas las áreas de la compañía. Todos los departamentos deben sumarse al cambio y colaborar en conjunto, estando dispuestos a adaptar sus flujos de trabajo y cadena de valor. Esto implicará abrir las puertas a los empleados a desempeñar diferentes roles y cambios en sus responsabilidades, así como trabajar con un nuevo paradigma digital en el que tendrán que adquirir nuevas competencias para hacer uso de nuevas tecnologías, potenciar su innovación y adoptar actitudes emprendedoras, así como trabajar nuevas formas de capturar el conocimiento de los clientes.

De esta forma, la implantación progresiva de robots software en las empresas ayudará a automatizar de una forma muy positiva los procesos de negocio empresariales para poder alcanzar mayor eficiencia operacional, optimizando la estructura de costes y de recursos y mejorando el aporte de valor de los empleados sobre los procesos y el negocio.

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